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lunes, 26 de marzo de 2007

義理 GIRI

GIRI TO HON


No tenemos una palabra que refleje el significado de GIRI, pero puede explicarse como la obligación de devolver los favores o las cosas que han hecho para con nosotros.

En mi caso, tengo la obligación moral de devolver -agradecer también sería una buena palabra- todo lo que el aikido, y su gente me han dado, y me dan.

Por ejemplo, tengo la obligación de agradecerle a la primera persona que me enseñó como saludar, entrar al tatami y algunas de esas cosas que son tan necesarias para los que inician este Camino.

Gerardo AIZENCAG -espero siempre no equivocarme- me mostró estas cosas tan importantes. Y necesito agradecerle de alguna manera. Lamentablemente Gerardo dejó de practicar en 1995, creo que se mudó a Estados Unidos. Nunca lo volví a ver, y nunca pude decirle lo mucho que le agradezco haberse tomado unos minutos para ocuparse de un principiante.

Muchas veces los principiantes nos dicen que no quieren molestarnos con las preguntas que hacen, o que no quieren quitarnos tiempo de nuestra práctica cuando tratamos de ayudarlos con algo de la clase.

Si conmigo Gerardo no se hubiera tomado ese tiempo, tal vez hoy yo no estaría practicando. Por eso, siempre comento esto, para que no olvidemos que alguien, algún día nos dio su tiempo, y nos ayudó a dar los primeros pasos en el Camino.

La idea de shoshin debe estar muy presente en esto, para no olvidar que ninguno de nosotros comenzó en el camino sabiendo todo.

Agradezco a mis sempai por tomarse su tiempo conmigo, y a mis kohai por permitirme transmitirles mi experiencia.

viernes, 23 de marzo de 2007

七転び八起き - Nana korobi ya oki


Una leyenda dice que Bodhidharma estuvo sentado meditando tanto tiempo que se le desprendieron las piernas. De aquí nace el agradable simbolismo de los muñecos japoneses Daruma que representan a Bodhidharma como un personaje rechoncho con un contrapeso en su interior para que siempre vuelva a levantarse cuando se lo voltea.

Un poema popular japonés dice del muñeco Daruma:

Jinsei
nana korobi
ya oki.

Asi es la vida:
siete veces abajo,
¡ocho veces arriba!

Muchas veces en el tiempo que llevo en el Camino, vi gente caer, tropezar y derrumbarse. Seguramente, las piedras que cada uno de ellos encontró en su Camino fueron grandes, molestas, y difíciles de esquivar. Incluso yo tuve grandes piedras, y caí en algún momento en un pozos que me hicieron pensar mucho.

Pero lo recorrido hasta ese momento, me hizo ver que este Camino es increíble, con cosas maravillosas por ver. Y creo que la decisión de volver al Camino, aunque habiéndome caído varias veces, me hizo más fuerte, y me permitió llegar a ver lo que vi desde ese momento.

Vi gente dejar la práctica antes de su examen de shodan. Con hakama comprada y bordada. E incluso algunos se cayeron luego del examen de shodan luego de reprobarlo. Y no volvieron.

Algunos no encontraron las fuerzas para levantarse. Otros no quisieron volver al camino por miedo a otras caídas. Tal vez nunca supieron lo que habían perdido. Pero si nos quedamos tirados en el Camino, nunca podremos llegar a ver -no el final, que esta muy lejos de todos nosotros, por suerte- sino las increíbles oportunidades que nos entrega este viaje.